viernes, octubre 05, 2007

retratos de una época

-TIEMPO DE “ACEROLES”-
El Verano daba sus últimos coletazos. Acabadas las Fiestas del Cristo, la “morriña” del Otoño va instalándose lentamente en la Villa. En El Jardín, los enormes negrillos que lo circundan (hoy desgraciadamente desparecidos por el mal de la grafiosis) comenzaban a desvestirse. Faltaban sólo unas semanas para que las hojas acumuladas en el suelo se convirtieran en enormes montoneras que los rapaces aprovechábamos para jugar ante la desesperación del señor Antonio, el jardinero... Por cierto que más de uno, entre ellos el que esto escribe, se llevó un buen tirón de orejas por desmontar los montones de hojas pacientemente recogidas por Antonio con escobas de "palo y xesta".
Para mí, esta época era el comienzo de un trauma que no acabaría hasta junio del año siguiente..... [relato completo en retratos de una época]

8 comentarios:

anton dijo...

Bonito relato, quizá un poco distorsionado por el rencor a Sor Eufemia, persona de trato exquisito con el que se lo merecía. No es nada nuevo por tu parte, ya te metiste bastante con el Padre Aizpuru. Bastante mejor era esa educación que la Zapatada esa de la “educación para la ciudadanía” que quiere hacer de nuestros jóvenes una camada de maricones y vagos.
Un saludo.

proteico dijo...

He pasado un buen rato leyendo este relato como con todos los que publicas en tu blog. Me trasladan a tiempos que no he vivido. Enhorabuena garciaberciano.
Terrible la intervención de Antón. Mejor no dedicarle ni un comentario…bueno si solo uno.
Por mi edad no he conocido al padre Aizpuru pero de sobra hay testimonios que reflejan la maldad y los métodos perversos de aquél terrorista escolar. Si no lo oyera de gente tan solvente pensaría que se trata de una novela negra. Cientos de testimonios contra el tuyo.
¿Tu quien coño eres Antón? Te pegó tanto el padre Aizpuru que sufres el síndrome de Estocolmo o eres realmente tan perverso como el. Seguro que no tienes hijos porque si no, pobre de ellos. ¡que suerte que ya no tenéis el poder!

proteico dijo...
El autor ha eliminado esta entrada.
CABEZAMAYUCO dijo...

Al igual que Proteico yo tampoco he vivido esa epoca, pero con tus escritos y las andanzas de muchos conocidos te haces una idea de la venturas y desventuras que se vivian en aquella epoca, quizas no tan diferente a la mia despues de todo.
A Anton me remito a mi anterior escrito sobre el, es mas, lo confirma :D

mariam dijo...

Cuando el diablo no tiene que hacer, mata moscas con el rabo. ¡mira que hacer polémica de este escrito¡.
Yo también sufrí a Sor Eufemia (aunque no creo que este sea en tema central de este relato ya que podía ser cualquier nombre de entonces), también me encantan los aceroles y ahora que lo pienso, hace años que no voy a buscarlos. Mañana puede ser un buen día. Relájate Antón, coge un mego y vete al rebusco de aceroles para endulzarte un poquito ese humor.

aureliano dijo...

Está muy bién el blog de garciaberciano, en todos los relatos nos sentimos identificados en mayor o menor medida. Gracias y ánimos para seguir con la tarea.

anton dijo...

Tan culpable es el que ataca como los acólitos que lo defienden.

garciaberciano dijo...

Antón. Acabo de leer los mensajes y como hay mucha gente que no vivió esa época voy a ampliar algún detalle, más para conocimiento de ellos que para contestarte a tí.

Soy un tío tan resentido que ahora, pasados muchos años, todavía recuerdo como Sor Eufemia me mantenía día trás día castigado de rodillas, cómo me prohibía salir de clase al baño hasta que terminaba meándome en los pantalones, cómo, avergonzado, tenía que recoger mis propios meados delante de mis compañeros de clase ante los gritos de esta monja a la que pareces tanto apreciar .. y, sobre todo, lo que más recuerdo son las lágrimas, lágrimas reales de mi madre (q.e.p.d)en el pasaje que he descrito en el relato.

Del cura Aizpuru, todavía recuerdo los pellizcos con saña, los culos morados por las palizas con vara a varios de mis compañeros y compañeras, del terror de una compañera de mi clase que fué encerrada en el cuarto de la caldera de la calefacción a sabiendas que sufría claustrofobia, de otra chica a la que le rompió el tímpano de una hostia, otras(como me pasó a mi ante la monja) que se meaban en clase bajo los gritos y los golpes... y así podría seguir un buen rato.

Todos los años, a mediados de agosto, un grupo de alumnos de primero de bachillerato de mi promoción nos solemos reunir para cenar. Según me han contado, un año que no pude asistir estuvo presente el tal Aizpuru, que -sagún me contaron- va ahora de demócrata y nacionalista ¡¡¡ manda carallo con el cura-torturador ¡¡¡.

Termino. No quiero polemizar en absoluto, me da igual lo que pienses, por eso, a partir de ahora, cuando me aludas dejaré de contestarte... o más bien, emplearé una frase que comparto con el administrador de este blog (objeto también de tus críticas). La frase dice así:

-- "Si, Josefa, sí..."

saludos.