lunes, septiembre 11, 2006

Castro Ventosa

Expertos de 32 países abogan por una mayor investigación de la arqueología berciana
elmundo-lacronica.com
— Encabezados por Ángel Morillo, director del recientemente clausurado en León XX Congreso Internacional de Estudios sobre la Frontera Romana, los congresistas, procedentes de 32 países diferentes, visitaron el espectacular recinto amurallado de Castro Ventosa (Cacabelos - Villafranca del Bierzo) así como el otro enclave arqueológico por excelencia del Bierzo, la mina romana de Las Médulas.
Ángel Morillo se mostró satisfecho de la marcha del Congreso y fascinado por la visita al Bierzo. Morillo destacó que, aparte de los temas científicos abordados, el congreso «tiene una segunda parte y es dar a conocer a nuestros colegas la arqueología berciana y dentro de ésta los enclaves militares que aquí existen, ya, que tienen un indudable valor patrimonial de primera magnitud, pues es uno de los complejos amurallados, junto a Astorga y León, más importantes de la provincia».
En cuanto a su valor turístico, Morillo no dejó de reconocer la «importancia de estos vestigios que tienen una enorme potencialidad futura y que debería conseguir el ayuntamiento mantener sus planes para dar a conocer aún mejor este yacimiento», que es en muchos aspectos un gran desconocido del gran público, al contrario de lo que sucede con Las Médulas.
Según Morillo, Castro Ventosa, todavía plantea retos a la investigación arqueológica, pues «aún nos queda conocer la estratigrafía, que es como conocer las hojas de un libro que nos permitirá conocer el pasado de Castro Ventosa».
Los secretos de los ligures del siglo II antes de Cristo
Si desde cualquier cordillera que rodea El Bierzo se observa la comarca, en su centro y hacia el noroeste se puede ver la colina solitaria que, en su parte oriental, forma en su mitad un pronunciado escalón y muestra en su cima una explanada rodeada de una fuerte muralla. En el II milenio a.C. los pobladores de la zona eran de raza ligur y hacían su vida en las terrazas y orillas de los ríos, pero siempre cerca de fortificaciones naturales que les sirvieran de refugio y defensa. Los romanos denominaron castros a estos cerros fortificados. Aquí se asentó la Berg-dum celta sobre la que las legiones de Augusto dieron su primera batalla de conquista, pero, a pesar de las invasiones y destrucciones, predominó el topónimo romano de Bergidum sobre la comarca que hoy se conoce como El Bierzo.