Parece mentira que un país que ha visto nacer a muchos de los grandes artistas del siglo y que, de momento, sigue siendo una gran potencia publicitaria, produzca semejantes monstruos sonoros y se apunte tan alegremente al feísmo audiovisual y a la tontuna como bandera. Argentina, de nuevo, nos gana por la mano. Pues nada, a por ellos, oe. oe.

































